Albaricoque

Del hueso pulverizado de este fruto se obtienen unos granos finos y homogéneos, con los que se consigue una exfoliación suave y profunda, lo que se traduce en una limpieza en profundad de los poros, eliminando las impurezas y las células muertas.

En el exfoliante facial sentirás su gran capacidad para limpiar la piel.